La persiana de tu negocio es un elemento de márketing brutal: te pertenece, estás pagando por ella, pero no estás aprovechando ese potencial de disponer de un letrero gigantesco en la calle que de la voz sobre lo que haces.
Tu negocio es tu fuente de ingresos, pero también de costes. Y uno de los gastos silenciosos es el coste de tu persiana. ¡Aprovéchalo!